No seas profesional, sé valiente

Juan portada en TIME

portada del TIME con Juan Belmonte de protagonista.

Es verdad que el esfuerzo, el sacrificio y la voluntad, entre otros, son valores que ayudan mucho al desarrollo de una empresa. Pero, quería poner de relieve como la inteligencia y el sentido común de algunas personas provocan un grandísimo avance incapaz de conseguirse con todos los valores anteriores.
Hace tiempo, uno de mis profesores de estrategia, muy mayor ya, me contaba que en los años 80 el conjunto del sector textil español, centrado en la provincia de Barcelona era el líder indiscutible. Pero, “…. llegó Amancio Ortega, que no se enteraba de cómo funcionaba el sector -porque estaba desconectado, allí en Galicia – y, en lugar de comprar la maquinaria y usar la consultoría que utilizaban todos, siguió lo que le dictaba el sentido común. Así revolucionó el sector, acabando con la industria catalana.”
Pero hoy no quiero hablar sólo del señor Ortega, quiero rendir un tributo a todos aquellos que hacen las cosas según les dicta su sentido común y, además, tienen tanto y tan bueno que causan una auténtica revolución en su empresa. Creo de verdad, que si somos capaces de despojarnos de los prejuicios y modas que muchas veces rigen nuestras decisiones, todos podemos llegar a hacer cosas verdaderamente interesantes. A veces lo recuerdo con una frase que dice “Insulto nº 1; muy profesional pero poco provocativo”.
La historia que me inspiró es la de Juan Belmonte. Belmonte nació pobre, y cuando se nace pobre se tiene que ser listo. Eso lo explicaba perfectamente Charles Chaplin en sus películas.
Fue una persona autodidacta en la vida y también en el toreo, que es a lo que se dedicó. Aprendía yéndose junto a sus amigos a torear en las noches de luna llena a la dehesa de Tablada, tenían que ir desnudos porque cruzaban a nado el Guadalquivir, separaban un toro o una vaca y lo toreaban con una chaquetilla. Al parecer, Belmonte tenía algún problema que le afectaba las piernas y, como consecuencia, no tenía demasiada fuerza en ellas. Así fue como, se crearon las circunstancias que provocaron que torease de esa manera suya que cambió el mundo del toreo y que es la que aún hoy se entiende como torear “de verdad“. Lo hacía quieto, llevando al toro tapado con la muleta, atrayéndolo muy cerca del torero, por lo que se exponía a una cornada. Por eso, en sus tiempos se pensaba que moriría en la plaza. Se decía que el toro bravo era más prudente que él.
“Darse prisa a verlo torear, porque el que no lo vea pronto no lo ve” (Rafael Guerra, torero).

Después de Juan Belmonte, el arte del toreo fue completamente diferente. Pasó de ser un arte basado en las piernas a estar basado en los brazos… por primera vez se enfrentaba la inteligencia humana a la fuerza animal. Hasta su llegada había sido un enfrentamiento entre la habilidad física y la fuerza.

Valle-Inclán. le dijo, “¡Juanito, no te falta más que morir en la plaza!” a lo que Belmonte contestó: “Se hará lo que se pueda, don Ramón”. Juanito y don Ramón….
Con los años este hombre compró una finca de olivos teniendo que soportar la desgracia de que le fueran robadas continuamente las cosechas. Pero, una vez más demostró la capacidad de utilizar la inteligencia de una manera útil. En la puerta de la finca dispuso un tenderete de compra de aceitunas, al que acudían los ladrones para vender lo robado, consiguiendo Juan Belmonte pagar menos con la compra de lo que costaba pagar por la recolección.
Esta historia me la contó mi amigo Joaquín persona con la que de vez en cuando ceno y charlamos. Joaquín es abogado, es rico, pero con los pies en el suelo. De hecho, nadie diría que es rico. Cuando tenía la cincuentena larga, se hizo también agricultor, así que ahora es abogado y agricultor. Iba a decir que esto es lo que le gusta, pero a mí me parece que a Joaquín le gusta ser abogado, agricultor, le gusta comer, le gusta beber, le gusta tener amigos, disfrutar de ellos, le gustan los perros, su familia… Aún mantiene el Citröen 2CV que se compró al casarse porque, según cuenta, le costó mucho pagarlo. Hace unos años, decidió comprarse un Lexus y fue al concesionario. Allí, como el vendedor le cayó bien, se compró dos Lexus.

7 pensamientos en “No seas profesional, sé valiente

  1. Excelente historia, como lo aplico al sector de la Construcción en España. Por mas vueltas no consigo ser Belmonte. Por cierto cartel de la feria de Sevilla este año!!!

  2. Estos personajes a veces te ayudan a superar pero a veces te hacen sentir insignificante. ¿Porque no seré yo así? Es una de las preguntas que te haces… y tengo 62 años. Después de una vida de trabajo y esfuerzo con plena dedicación y máxima honradez, haciendo exámen ves que el resultado no es del todo satisfactorio.
    Saludos y “endavant”.

  3. Me parece un artículo fantástico. Es una pena que no se utilice en el mundo empresarial el que debería de ser el más común de los sentidos. Sería un proceso de mejora continua para todos.

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